La opinión también se argumenta
Una columna no es un desahogo. Es una tesis, unas razones y la honestidad de decir desde dónde se escribe.

Escribir opinión es un privilegio que exige método. Primero, una tesis clara. Después, razones que se puedan discutir. Y por último, la honestidad de reconocer lo que uno no sabe.
Cuando una columna se queda solo en el adjetivo, deja de ser útil. Cuando argumenta, invita a la conversación aunque no estemos de acuerdo.

