El valor de un rato sin urgencia
Defender la pausa no es retirarse de lo público, es volver con una pregunta mejor.

Vivimos pendientes de la siguiente notificación. Todo parece exigir una respuesta inmediata, y quien se detiene a pensar da la impresión de haberse quedado atrás.
Pero la pausa no es una retirada. Es el lugar donde las preguntas cambian de forma: donde un «¿quién tiene la culpa?» se convierte en un «¿qué podemos hacer?».
Defender un rato sin urgencia es defender la posibilidad de volver a lo público con algo mejor que un reflejo. Y eso, en estos tiempos, ya es una forma de compromiso.

